Uno de los consejos más desafiantes en la Biblia es cuando el apóstol Pablo escribe:

Den gracias en toda circunstancia; porque esta es la voluntad de Dios para ti en Cristo Jesús (1 Tes. 5.18, NVI).

Es fácil dar gracias por las cosas buenas que se nos presentan, pero ¿en todas las circunstancias? ¿Cómo vamos a entender eso?

Podemos ver un ejemplo de esto en acción en la vida de Jesús.

Jesús acababa de terminar de denunciar a los pueblos en los que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se arrepintieron ni lo aceptaron. Él pronuncia penas terribles contra ellos (Mateo 11. 20-24). ¡Entonces, en lo que nos parece muy extraño, levanta la vista al cielo y comienza a orar en agradecimiento!

En ese momento, Jesús oró esta oración: “Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de aquellos que se consideran sabios e inteligentes, y por revelarlos a los niños. ¡Sí, padre, te complace hacerlo de esta manera! (Mateo 11. 25-26, NTV).

Lo que está sucediendo aquí es que cuando se enfrentó con la obstinación y la dureza del corazón de la gente, en lugar de quejarse, ¡Jesús agradeció a Dios! Hay algunas lecciones importantes que deben aprenderse al observar detenidamente lo que Jesús le dice al Padre en su oración de agradecimiento.

Lo que le pase a un hijo de Dios es solo lo que Dios hace o lo que permite, nada más y nada menos.

La primera lección es que Jesús ve cada contratiempo como una oportunidad para que el Padre bendiga de otra manera. Si los que están orgullosos y educados no están dispuestos a escuchar, entonces Dios revelará sus verdades a los que son humildes y simples.

La segunda lección es que Jesús puede sentirse decepcionado porque acepta que es la voluntad del Padre. ¿Qué significa esto? Significa que entiende que los propósitos de Dios no pueden ser frustrados; que si Dios no cumple su voluntad de una manera, lo hará en otra. Jesús entiende que el Padre está por encima de todo y que tiene plena confianza en la providencia del cielo. Jesús sabe que si algo se interpone en el camino del Padre, que de una u otra manera, convertirá incluso ese obstáculo en un medio para derramar su bendición en los niños.

Se necesita mucha fe para ver los problemas y los contratiempos de la vida de esta manera. A través del ejemplo de Jesús, esta es la clase de fe a la que Dios nos está llamando. Pablo entendió esta lección, por lo que aprendió a ver la voluntad de Dios en cada situación, tanto en lo bueno como lo malo. Lo que le pase a un hijo de Dios es solo lo que Dios hace o lo que permite, nada más y nada menos. A través de que no podamos entenderlo, Dios ve un propósito en todo. Por eso, Paul puede decir: «Da gracias en todo».

¿Piensa en una situación difícil por la que estás pasando ahora? ¿Ha llegado al punto en el que puede dar gracias a Dios por todo? ¿Eres capaz, como Jesús, de elevar tus ojos al cielo y decir humildemente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias?

– Eliezer Gonzalez

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