La ley fue dada a través de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron a través de Jesucristo (Juan 1.18).

Cualquier religión que eclipse la Cruz de Cristo con el Monte del Sinaí es una religión falsa; esto es cualquier iglesia sin importar el nombre que tenga.

La ley dice: «Haz esto y vivirás».

Pero el Evangelio dice: «Vive y lo harás».

La ley dice «Págame lo que debes».

El Evangelio dice: «Te perdono todo libremente».

La ley dice: «La paga del pecado es muerte».

Pero el Evangelio dice: «El don de Dios es la vida eterna».

La ley dice: «El alma que pecare, esa morirá».

El Evangelio dice: «El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá».

La ley dice: «Consíganse un corazón nuevo».

El Evangelio dice: «Te daré un nuevo corazón».

La ley dice «Amarás o de lo contrario…».

El Evangelio dice: «Aquí está el amor: no es que hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó y se entregó a sí mismo por nuestros pecados».

Cuando se promulgó la ley en el Monte Sinaí, 3.000 personas murieron en cuestión de días.

Cuando se proclamó el Evangelio en Pentecostés, vivíeron 3.000 personas.

Tres mil sermones sobre la ley no convertirán a una persona.

Un sermón sobre el Evangelio convertirá a 3.000.

– Desmond Ford

¿Lo habías pensado así antes? Si te gusta, imprímelo y ponlo en tu Biblia o en algún lugar donde no lo olvides.


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