Dios no quitará una vida; él ideará planes para no mantener a un pobre desterrado para siempre de su presencia (2 Samuel 14:13).

Así como Adán representó a la raza en el Edén, Cristo, el segundo Adán (1 Corintios 15. 45), representa a la humanidad en la cruz:

Uno ha muerto por todos; por tanto, todos han muerto (2 Corintios 5.14).

Cuando Cristo murió por los «pecados del mundo» (Juan 3.16), Dios consideró que fue pagado el precio por tu pecado. La Biblia nos dice que debido a la desobediencia de Adán, todos los que alguna vez han vivido son pecadores y desobedientes por naturaleza. Entonces Jesús, el ‘segundo Adán’ ha pagado el castigo por ganar con su vida perfecta y su muerte en nombre de todos.

Ahora, quien quiera, puede venir. Ahora, todos los pecados serán perdonados. Ahora, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados porque se han cumplido las demandas de la ley eterna y justa. Hemos muerto a través de nuestro Sustituto y Representante, Jesús.

Dios no nos pedirá que paguemos de alguna manera el precio, porque ya lo fue pagado. «Tú eres completo en él» (Colosenses 2.10), y «aceptado en el amado» (Efesios 1. 6), y así:

Por lo tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8. 1).

Si el Calvario no nos conmueve, Dios no tiene nada mejor para convencernos. La Cruz es el centro y la base del cristianismo. Rechazar la Cruz es tratar nuestro propio destino con desprecio, pero con la aceptación alegre comienza la vida eterna.

– Desmond Ford

Reflexión: ¿Cuáles son las cosas que has visto que se utilizan para tratar de atraer a la gente al cristianismo? ¿La promesa de bendiciones terrenales? ¿El miedo al infierno? Examina de cerca tus propias razones para ser cristiano. ¿Es la atracción de la Cruz?


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