Dios … te ha ungido con óleo de alegría (Hebreos 1. 9).

Pensamos en nuestro Señor como un varón de dolores y familiarizado con el dolor y esto es correcto. Nunca encontraríamos consuelo en un hombre que solo conociera la risa.

No se nos habla de la risa de Jesús y, sin embargo, la Biblia dice que fue «ungido … con óleo de alegría» (Hebreos 1. 9). Piense en el humor que usa Jesús cuando dice cosas como: «¿Por qué ves el aserrín en el ojo de tu prójimo y no el tronco en el tuyo?» «Si un ciego guía a otro ciego, ¿no caerán ambos al poso?» “Cuelan un mosquito y se tragan un camello”. La única razón por la que no nos reímos de tales expresiones es porque tenemos la sensación de que sería irreverente. O eso, o realmente no pensamos en esto lo suficiente como para apreciar la imagen completa que Jesús estaba describiendo.

Los seres humanos estaban destinados a reír. Existe la risa de la fe, regocijarse en la seguridad de que Dios no solo es bueno, sino más que bueno. Él se deleita en nuestro gozo y ha dispuesto que sea un gozo que dure para siempre. La próxima vez que disfrutes de una buena risa, recuerda que también puedes ser un símbolo del gozo burbujeante del Evangelio.

– Desmond Ford

Reflexión: ¿Qué puedes hacer esta semana para poner más risas en tu vida? No estoy hablando del tipo de risa que tienes frente al televisor, sino del tipo de risa que se comparte con otra persona y que construye relaciones. Planifícalo y hazlo.


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