…la ofensa de la cruz ( Gal 5. 11 , NVI).

¿Conoces a alguien que se ofenda fácilmente? Tal vez somos tú y yo. Y si estamos entre este grupo, entonces debemos considerar la ofensa de la Cruz.

Porque la ofensa de la Cruz no es ofensa de Cristo, es tu ofensa contra Cristo. Fue una ofensa inmoral, injusta y depravada. Tú fuiste su perpetrador, Cristo la víctima, sin embargo, Él la soportó por ti.

La cima rocosa del Calvario es lo suficientemente vasta para abarcar el mundo entero, pero no es lo suficientemente grande para dar cabida a los que se ofenden fácilmente. El evangelio se basa en comprender la propia maldad y la propia bondad de Dios. Cualquiera de estos principios es suficiente para descalificarnos de volver a ofendernos fácilmente.

Cuando tengas la tentación de ofenderte fácilmente, considera la ofensa de la Cruz.
La ofensa de la Cruz es tan grande que se traga todas las demás ofensas; sí, incluso aquellas por las que hemos guardado rencor durante años. Todo es vanidad y mezquindad a la sombra de la Cruz.

Los únicos que pueden reclamar legítimamente haber entendido la gracia de Dios son aquellos que no pueden ocultársela a los demás en sus propias vidas. La Cruz significa que el perdón por los demás debe brotar de nuestro corazón incluso en medio de la mayor ofensa.

Cuando seas tentado a ofenderte fácilmente, considera la ofensa de la Cruz, y nunca más te ofendas.

– Eliezer González

Reflexión: ¿Conoces a alguien que se ofenda fácilmente? ¿Te ha hecho daño esa persona? Pídele a Dios que busque en tu corazón cualquier amargura que puedas tener, para que puedas perdonar a esa persona por completo.


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