Es por el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien crucificaste pero a quien Dios resucitó de entre los muertos… La salvación no se encuentra en nadie más, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a la humanidad por el cual podemos ser salvos (Hechos 4. 10, 12).

Confesamos con Mateo que Jesús es el Cristo, el hijo de David y de Abraham, el Hijo de Dios, quien es Emanuel (Dios con nosotros), y que cumplió la ley y los profetas e inauguró el reino escatológico de los cielos. Como el Mesías perfectamente obediente, Jesús nos liberó de la condenación del pecado por su muerte en la cruz.

Confesamos con Marcos que Jesús de Nazaret, el Mesías, el Hijo de Dios, que también era el Hijo sufriente del hombre, no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Por su ministerio, muerte y resurrección inauguró el reino de Dios y, como Señor de la historia, pronto efectuará su consumación.

Los cuatro evangelios nos hablan de Jesús.

Reconocemos con el escritor de Lucas y Hechos que el cristianismo es una fe universal, que abarca a todos sin distinción, haciéndonos uno en Jesucristo. Es una fe que en el amor eleva a los marginados y desfavorecidos, asegurándoles la paternidad de Dios y la hermandad de la humanidad.

Afirmamos con Juan que la Palabra, que era Dios y con Dios en el principio, se hizo carne y habitó entre nosotros. Confesamos que él fue quien quitó el pecado del mundo. Así es como quien cree en él no perecerá, sino que experimentará la vida eterna ahora.

– Desmond Ford

Reflexión: Este es un resumen de creencias basado en los cuatro Evangelios. A menudo puede ser muy útil cristalizar sus enseñanzas escribiéndolas en forma resumida. Esto puede ayudarte a compartir con otros y tener respuestas a las preguntas listas. ¿Por qué no resumes tus creencias clave, como cristiano, en unos pocos párrafos y ves lo que ocurre?


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