Algo raro pasó con este libro. Escrito para quitar el miedo a los cristianos de Asia Menor del siglo I, ahora tiene el efecto opuesto.

Saludos mis hermanos. Estamos hoy iniciando un desafío interesante. Analizar el libro de Apocalipsis desde un punto de vista de la comunicación. Es muy claro que este libro está lleno de figuras y metáforas comunicativas. Pero ¿Qué es lo que nos comunican estos símbolos? ¿Qué importancia tienen para nuestra vida cotidiana y nuestra comunicación diaria? Esto lo iremos viendo de a poco.

Solo comparto ahora algunas indicaciones y sugerencias: Le recomiendo leer el artículo de Evangélico Digital del 18 de octubre de 2020 titulado: Juan Stam, más pastor campesino que académico.

Usaré como una ayuda principal los cuatro tomos de Juan Stam: «Comentario Bíblico Iberoamericano. Apocalipsis» Ediciones Kairós, Buenos Aires – Argentina.

Siempre indicaré para las citas directas el siguiente formato: (Stam, I, pág. 24) o sea, apellido, tomo y pág.

También le recomiendo ver el video introductorio al Apocalipsis de Juan Stam: Cómo entender el Apocalipsis.

Stam indica en la entrevista de Streich: ¡Quién entra al mundo del Apocalipsis tiene que estar preparado para muchas sorpresas! El Apocalipsis es un libro realmente único dentro del canon bíblico y aún en la literatura universal…

En contraste con el libro de Daniel, Apocalipsis es un libro abierto. El Cordero desató los sellos. Los creyentes que tienen sabiduría pueden entender el mensaje de esta profecía. Pero en este libro no debemos buscar sentidos futuros que el mismo Juan no hubiera entendido.

Es bastante distinto de la impresión que muchos tienen hoy en día, y de la forma en que muchos suelen leerlo, como si el libro fuera un rompecabezas esotérico y como si la bendición prometida se dirigiera a los que fuesen capaces de resolver el crucigrama futurista, y poner en orden cronológico todos los eventos venideros para hacer un cuadro gráfico de todo el porvenir.

Lamentablemente la mayoría de los lectores modernos se acercan al Apocalipsis con muchos presupuestos equivocados que obstaculizan el entendimiento fiel de su mensaje. Muchas veces le hacemos al libro preguntas que el autor y los lectores no planteaban.

A menudo insistimos en ver cosas que no están en el texto y, por concentrarnos en esas cosas que creemos ver pero no están, no percibimos las enseñanzas que sí están escritas.

El Apocalipsis fue escrito para ser entendido precisamente por los fieles comunes y corrientes de Asia Menor. No fue escrito para especialistas ni eruditos, quienes tendrían que explicárselo a la iglesia. Su sitio original no era el escritorio del experto sino la congregación en su lectura comunitaria…

Algo raro ha pasado con este libro. Fue escrito para quitarles el miedo a los cristianos de Asia Menor del siglo I, pero ahora tiene el efecto opuesto: llena de miedo a muchos lectores. Ellos, que vivían amenazados, lo recibían como esperanza; nosotros que vivimos tranquilos, lo recibimos a menudo como amenazante. Algunos hasta sufren pesadillas con las dantescas imágenes de Juan, y predicadores oportunistas las explotan para ejercitar un terrorismo apocalíptico.

¡Al contrario: el Apocalipsis es un mensaje de esperanza en Cristo que debe llenarnos de gozo!

Es cierto que el Apocalipsis anuncia muchas cosas venideras que se extienden hasta el mismo fin del mundo. Habla de algunas cosas futuras que Juan no parece concebir como de su propia época, como por ejemplo una confrontación final que se llama Armagedón, la vendida del Hijo del hombre, el juicio final y la nueva creación. Negar todos estos elementos de escatología futura sería negar el claro mensaje bíblico del libro.

Pero también es cierto que esas enseñanzas futuras, por muy importantes que sean, no agotan el mensaje del Apocalipsis. De hecho, ni siquiera constituyen el mensaje central del libro.

Si analizamos el Apocalipsis cuidadosamente, sin presupuestos que no surgen del texto mismo, descubriremos que la principal concentración del libro se enfoca sobre la situación inmediata en que las congregaciones del Asia Menor se hallan inmersas. En ningún momento deja atrás la realidad sociohistórica de su época.

Todo el libro de Apocalipsis es un mensaje directo para sus primeros lectores. Juan describe acontecimientos futuros, pero en términos comprensibles para los lectores de su época. Nunca les hace entender que está vaticinando cosas que ellos no podrían comprender, tales como aviones, bombas, cohetes, petróleo, explosiones atómicas, computadoras, códigos de barras o microchips. Les habla claramente de temas y objetos que entienden, aun cuando describe realidades venideras.

Por lo tanto interpretar el Apocalipsis en términos de cosas que ni Juan ni sus lectores hubieran entendido, y que tampoco señalan las palabras del texto, es caer en un error grave.

Algunas recomendaciones para interpretar el Apocalipsis según Juan Stam:

– Interpretar el Apocalipsis exegéticamente: Ser fiel al texto, y a lo que está escrito. No quitar, ni añadir.

– Interpretar el Apocalipsis históricamente: Conocer el contexto histórico de lo que ocurría en la época de Juan.

– Interpretar el Apocalipsis Cristocéntricamente: El tema central de todo el Apocalipsis es Cristo, el Señor. No las bestias ni el anticristo.

– Interpretar el Apocalipsis imaginativamente: Utilizar los ojos de la imaginación y todos los sentidos físicos para entender la riqueza de su simbología.

– Interpretar el Apocalipsis pastoralmente: El mensaje debe ser para orientar y fortalecer a la congregación, especialmente para infundir gozo, y esperanza en medio de crisis.

– Interpretar el Apocalipsis prácticamente: Para orientar la conducta ética de la vida de la iglesia. El mensaje tiene mucho que decir también a la comunidad a través de la voz profética de la iglesia sobre la justicia social y económica.

Hasta aquí por hoy usaremos a Stam.

Quiero recordarles que nuestra metodología consiste en la lectura de un capítulo por semana, aunque tal vez en algunas partes tendremos que leer solo medio capítulo del Apocalipsis; eso ya lo iremos viendo, ya que voy escribiendo semana a semana. No tengo aún un libreto establecido para el estudio de este libro.

Entonces iremos subrayando las palabras, y verbos relacionados con la comunicación. Luego hacemos muchas preguntas al texto, como dice Juan Stam, y finalmente formulamos aplicaciones relacionadas a la comunicación.

Aquí, solo por hoy les dejaré el texto del capítulo 1 en la traducción de Eugene H. Peterson; El Mensaje (MSG). Usted puede subrayar las palabras, y luego realizar preguntas al texto. La semana que viene realizaré directamente las aplicaciones comunicacionales de Apocalipsis capítulo 1.

1  1-2  Esta es la revelación de Jesús, el Mesías. Dios la dio para aclarar a sus siervos lo que está por suceder. La publicó y la entregó por medio de su Ángel a su siervo Juan. Y Juan contó todo lo que vio: ¡La Palabra de Dios, el testimonio de Jesucristo!

 ¡Qué bienaventurado es el lector! ¡Qué benditos son los oyentes y los que guardan estas palabras del testimonio, todas las palabras escritas en este libro!

El tiempo está a punto de terminar.

Sus ojos vertiendo llamas de fuego

4-7  Yo, Juan, escribo esto a las siete iglesias en la provincia de Asia: Todo lo mejor para ustedes de parte del Dios que es, el Dios que era y el Dios que está por llegar , y de los siete espíritus reunidos ante su trono, y de Jesucristo, el Testigo leal, Primogénito de entre los muertos, el Soberano de todos los reyes de la tierra.

¡Gloria y fortaleza a Cristo, que nos ama, que con sangre lavó nuestros pecados de nuestras vidas, que nos hizo un Reino, Sacerdotes para su Padre, para siempre—y sí, está en camino! Cabalgando sobre las nubes, será visto por todos los ojos, los que se burlaron de él y lo mataron lo verán, Gente de todas las naciones y todos los tiempos rasgarán sus vestiduras en lamento. Oh si.

 El Maestro declara: “Soy de la A a la Z. Soy el Dios que es, el Dios que era y el Dios que está por llegar . Soy el Soberano-Fuerte.

9-17  Yo, Juan, compañero en todo el camino en la prueba y el Reino; la pasión, la paciencia y la unión en Jesús, estuve en la isla llamada Patmos por causa de la Palabra de Dios, el testimonio de Jesús. Era domingo y yo estaba en el Espíritu, orandoEscuché una voz fuerte detrás de mí, clara como una trompeta y penetrante: “Escribe lo que ves en un libro. Envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, Laodicea”. Me giré y vi la voz.

Vi una menorá de oro con siete brazos, y en el centro, al Hijo del Hombre, con una túnica y un pectoral de oro, el cabello como una ventisca blanca, los ojos que echaban fuego como un resplandor, ambos pies de bronce cocido en horno, su voz un rugido, mano derecha sosteniendo las Siete Estrellas, Su boca una espada afilada, su rostro un sol cegador.

Vi esto y me desmayé a sus piesSu mano derecha me levantó, su voz me tranquilizó:

17-20  “No temasSoy Primero, Soy Último, Estoy Vivo. Yo morí, pero volví a la vida, y mi vida es ahora para siempre. ¿Ves estas llaves en mi manoAbren y cierran las puertas de la Muerte, abren y cierran las puertas del Infierno. Ahora escribe todo lo que ves: cosas que son, cosas que van a ser. Las siete estrellas que viste en mi mano derecha y la menorá de oro de siete brazos, ¿quieres saber qué hay detrás de ellas? Las Siete Estrellas son los Ángeles de las siete iglesias; los siete brazos de la menorá son las siete iglesias.”

Hasta aquí.

Bendiciones; No se olviden de la tarea, y ¡Hasta la próxima!

  • Wolfgang A. Streich

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