Quizás la principal intención de Apocalipsis 4 es contrastar el trono de Dios y el del emperador romano.

El culto descrito en Apocalipsis 4 supera el espacio y las distancias.

El Señor le permite a Juan ver el cielo mismo y en el acto le invita a participar en todo un «megaculto» como jamás había experimentado ser humano alguno. El cap. 4 describe con sublime belleza y majestad la adoración al Creador «que está sentado en el Trono».

En el culto que Dios le dio a su siervo Juan, no sólo desapareció la gran distancia entre Patmos y las siete congregaciones, sino también entre cielo y tierra.  El Dios del cielo se hizo presente con su pueblo y les permitió ver su gloria…

Tal vez la principal intención de este capítulo es contrastar el trono de Dios y el trono del emperador romano y la idea principal es que ninguna autoridad creada y finita ocupa el centro.  Nuestro Dios es el Creador, Fuente y Sustentador de la vida, enemigo y vencedor de la muerte. (Ver Stam I: 170 – 174).

Es muy interesante contemplar este capítulo observando la gloria y majestad de Jesucristo como Creador y Redentor a través de toda la historia de la humanidad, como también a través de la vida individual de cada persona.

Este capítulo también nos inspira a ver la fidelidad a Dios en todos los momentos de nuestra propia vida.

Stam indica: «El capítulo 4 contempla el proceso histórico desde la perspectiva de Dios para ver la soberanía del Entronado más allá de las ambigüedades del proceso histórico… El Cordero es la clave que redime el sentido de todos los acontecimientos. El Cordero es el único capaz de dar sentido a la historia» Aquí de nuevo Jesús en el trono es el Señor del tiempo y de la historia, pasado, presente y futuro.

No entraré en muchos detalles sobre las diferentes posturas sobre quiénes son los 24 ancianos y los 4 seres vivientes, pero la idea de Stam es que representan la plenitud del poder del reino de Jesucristo y de su creación (Toda autoridad en el cielo y en la tierra).

Aquí recomiendo leer los últimos 4 artículos de Juan Stam publicados en Evangélico Digital analizando la adoración en el libro del Apocalipsis.

Aplicación para hoy

Estamos en un tiempo especial de la historia. Ninguno iba a siquiera pensar que surgiría un conflicto entre Rusia y Ucrania. No es que no sucedieran tantos conflictos. Nuestro mundo siempre estuvo lleno de ellos; pero este es el más mediáticodonde muchos pescadores en río revuelto quieren indicar que esto estaba predicho en tal capítulo o versículo del Apocalipsis.

Yo le digo que usted no se angustie mucho tratando de encontrar esta guerra en la Biblia; pero es bueno recordar algunas cuestiones:

1.           El poderío del imperio (ya sea Rusia o algún otro) no pasa de ser pasajero. El imperio nunca tendrá la última palabra. La palabra final la tiene el que está sentado en el trono.

2.           Al mirar el trono del cielo, podemos entender de manera oportuna hoy, el sentido de nuestra historia aquí en la tierra. Tratemos de concentrarnos más en las cosas celestiales que en las cosas de la tierra, sin necesariamente ser unos cristianos escapistas. Miremos las noticias; ayudemos a las víctimas de la guerra; pero no nos quedemos simplemente mirando esto. Pongamos cada día nuestra mirada en el cielo.

3.           Dios pronto intervendrá a favor de los fieles y la aparente omnipotencia del imperio (o de los imperios) es efímera y ficticia.

4.           Toda la Gloria, honor y gracias deben ser para el que está sentado en el trono, el que vive por los siglos de los siglos (4.8).

5.           Un aspecto interesante al analizar estos capítulos de Apocalipsis es que el capítulo 4 no contiene música (a diferencia del capítulo 5 que está lleno de música). Creo que esto nos muestra que nuestra adoración a Dios puede ser verbal, antifonal, sin necesariamente tener una orquesta de teclado, guitarras, baterías, etc. Nuestras expresiones de alabanza pueden darse sin un solo tono musical. Por supuesto la música es sublime y ocupa un lugar importante en la adoración al Señor.

Termino con una idea central del texto: El trono de Dios es el centro del universo entero.

¿Qué tal si tenemos un tiempo cada día para contemplar a Jesucristo, en el trono, teniendo el control de todo el universo y también de cada cosa que sucede en nuestro mundo y en nuestra vida particular?

Bendiciones y ¡hasta la próxima!

  • Wolfgang A. Streich

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