Hubo un mundo en miniatura reunido en torno a Jesús en el monte. La Biblia nos dice que había multitudes. “Vio las multitudes” (Mt 5. 1).

Jesús vio las multitudes en un sentido enfático. Vio a la gente como pecadores. Los vio necesitados. Los vio moribundos. Los vio infelices.

Jesús nos ve. Él nos ve a todos y conoce los deseos de nuestro corazón. Él ve las multitudes, no como nosotros las vemos, sino como solo Dios puede verlas.

Fuimos creados para la felicidad, y Jesús sabe que la felicidad no surge de lo que tenemos, sino de lo que somos. Esta es la clave de la vida transformada. Las personas que alguna vez intentan aumentar sus posesiones nunca encontrarán alegría. La felicidad surge de lo que somos.

Jesús estaba diciendo: “Felices los pobres de espíritu. Felices los misericordiosos. Felices los puros. Felices son los pacificadores». Dice que no somos felices en lo que tenemos, sino en lo que somos.

– Desmond Ford.


Red BUENAS NOTICIAS ILIMITADAS – La Noticia viaja rápidamente – Comparte la noticia #redBnil