Una de las cosas más importantes que necesitaremos aprender en nuestra vida diaria es cómo navegar a través de la incertidumbre.

El comienzo del capítulo trece del libro de los Hechos describe cómo el Espíritu Santo habló a la iglesia en Antioquía, y les dijo a Bernabé y Saulo (también conocido como Pablo) para una obra especial (v.2). Como resultado,

después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron  (v. 3).

Esta obra especial fue evidentemente la predicación del evangelio entre los gentiles. Incluso para abordar un barco en ese entonces requería mucho coraje, ¡y mucho menos para zarpar en esta misión! Fue un verdadero salto hacia lo desconocido. ¡Nunca antes se había hecho nada parecido!

Quizás Bernabé y Saulo pensaron que su trabajo tendría un éxito inmediato y absoluto. Después de todo, ¿no habían sido llamados por Dios para hacer esta obra? ¿No había ayunado y orado la iglesia por su éxito? Pero no fue así como resultó.

De Antioquía, Pablo y Bernabé navegaron a Salamina, y luego a Pafos y Perge en Panfilia (vv. 4-13). Desde Pafos, navegaron a Antioquía de Pisidia.

Aquí, las cosas no salieron como esperaban. Aquí se encontraron con persecución y fueron expulsados ​​de la región,

Así que se sacudieron el polvo de los pies como advertencia y fueron a Iconio. Y los discípulos se llenaron de gozo y del Espíritu Santo  (vv. 51–52).  

Es interesante que después de casi ser asesinados, y después de haber sido básicamente deportados, Pablo y Bernabé se llenaron de gozo y del Espíritu Santo. ¿No estaban destinados a estar llenos de alegría cuando lograran el éxito? Y si estás lleno del Espíritu Santo, ¿no deberían haber tenenido éxito? ¿Qué está pasando aquí?

Confíe su incertidumbre al mejor navegante: Jesucristo.

De Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé fueron a Iconio, donde,

había un complot entre gentiles y judíos, junto con sus líderes, para maltratarlos y apedrearlos.  Pero se enteraron y huyeron…  (Hechos 14. 5-6). 

De allí, Pablo y Bernabé fueron a Listra, donde la multitud,

apedreó a Pablo y lo arrastró fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto… Al día siguiente, él y Bernabé partieron para Derbe  (VV.19-20).

Si bien es cierto que predicaron el Evangelio y ganaron discípulos en varias ciudades, sospecho que este viaje no resultó como esperaban Pablo y Bernabé. Su conclusión fue que,

Dios había abierto una puerta de fe a los gentiles  (v.28)

Pero eso implicaba que,

debemos pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios  (v.22).

Por eso, como Pablo, también debemos aprender a navegar por la incertidumbre. Pablo no experimentó una vida de certeza, y nosotros tampoco. Pero puedes confiar tu incertidumbre al mayor navegante: Jesucristo.

A veces, aunque no creas que has tenido éxito, Dios está abriendo una puerta. Y las dificultades por las que estás pasando pueden estar acercándote al reino de Dios.

El futuro siempre es desconocido. Cuando nosotros, como Pablo, aprendamos a hacer de la presencia de Dios el fundamento de nuestra certeza, entonces seremos capaces de navegar a través de cualquier cosa que se nos presente.

– Eliezer González


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