Mientras crecía, me inspiraron las biografías de grandes hombres y mujeres que cambiaron el mundo a través de sus descubrimientos, inventos y contribuciones a la humanidad. Tenía sueños de lograr grandes cosas en mi vida y de marcar una gran  y real diferencia. Estoy seguro de que tú tenías tus propios sueños cuando eras niño. Muchos de mis sueños de niño no se han cumplido.

Sin embargo, todavía hoy soy alguien que quiere tener éxito en la vida. A menudo me siento frustrado por las limitaciones que el dinero, el tiempo y la salud tienen sobre nuestra capacidad de lograr objetivos. ¡No importa lo que haga, siempre quiero más!… No es que mi objetivo en la vida sea convertirme en multimillonario; ese no es mi sueño. Pero mi objetivo en la vida es hacer un impacto masivo por lo que realmente importa: el Reino de Dios.

Cuando estoy preocupado por algo, oro al respecto. Mientras oraba sobre esto el otro día,  en un momento sentí como si Dios me estuviera diciendo, «¿Qué más quieres lograr?”

Cuando todas las cosas que había logrado pasaron por mi mente, me di cuenta de que había tantas cosas maravillosas que el Señor había logrado en mi vida, pero a las que le di poca importancia. Aun así, yo quería más.

En mis pensamientos escuché: “Una eternidad sin fin de logros gloriosos se encuentra delante de ti”.

Y entonces fue como si el Señor me dijera: «¿Quieres saber cuál es el mayor logro en tu vida? ¿En la vida de cualquier persona? Aquí está: El mayor logro que puedes tener es haber aceptado la salvación que Jesucristo te ofrece”.

La persona más exitosa en la tierra es la que ha aceptado la salvación a través de Cristo, y que, como resultado, ha nacido de nuevo. ¿Suena demasiado simple para ti?

Pero es la verdad. Cree en Jesucristo y acepta la vida eterna que él te ofrece. Entonces Dios comenzará a elaborar su voluntad en su vida a lo largo de la eternidad, y te espera una corriente interminable de logros magníficos.

Solo sentimos la presión de lograr debido a nuestra mortalidad. Pero si has aceptado el sacrificio de Jesús en tu nombre, entonces tienes la vida eterna (Juan 3.16). ¿Qué más entonces, podrías desear lograr?

Una eternidad sin fin de logros gloriosos se encuentra delante de ti. No tienes que preocuparte por el mañana o por nada en esta vida. Si has aceptado a Jesús como tu amigo, nunca es el final del camino.

– Eliezer Gonzalez


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