Estas trompetas nos recuerdan que pueden ocurrir aún cosas más terribles que las que están ocurriendo; y otras catástrofes que tal vez aún no conocemos. 

Tenía un profesor de teología que repetidamente nos repetía esta frase de afirmación, pero al mismo tiempo de negación. ¡Sí, sí! pero ¡No, no! A veces incluso repetía varias veces ¡Meguenoito! (que en griego de Pablo significa: ¡de ninguna manera!)… (ver Romanos 6. 15)

Con esto nos quería enseñar a dudar de nuestra interpretación de un texto bíblico y tal vez nos abría a la posibilidad de que incluso la mejor respuesta que tengamos a una pregunta, pudiera resultar en parte o totalmente equivocada.

¡Sí, sí! pero ¡No, no!; ocurran calamidades o no ocurran, nuestra actitud debiera ser la misma. Una vez preguntaron a Lutero, qué haría si supiera que Cristo volvería mañana, y dijo, “plantaría este árbol de manzano”.

No estemos todo el tiempo tratando de asustar a alguien con alguna trompeta.

Tenemos a unos kilómetros de casa al “profeta José”. Ya todos sabemos que José está bastante mal de la cabeza. Coloca unos parlantes a todo volumen a las 3 de la mañana en el patio de su iglesia, y se pone a tocar con amplificación unas trompetas judías que las llaman “shofar”. Y toca 7 veces… bien fuerte. Ya todos están cansados del “profeta José” que no deja a sus pobres vecinos dormir. Cuando los vecinos van a reclamar, literalmente, tira pestes sobre sus vidas y sus cabezas.

Pues bien, aquí en Apocalipsis 8 y 9 vemos:

  1. Granizo, fuego, sangre – Resultado: muerte del 33,3% de la vegetación.
  2. Cae sobre el mar una montaña en llamas – Resultado: 33,3% del mar en sangre, 33,3% de los peces mueren y 33,3% de los barcos son destruidos.
  3. Una enorme estrella (amargura) cae ardiendo sobre los ríos y manantiales – Resultado: 33,3% de las aguas se vuelven amargas, y mucha muerte.
  4. 33,3% de la luz del sol, luna y estrellas desaparece – Resultado: 33,3% del día y 33,3% de la noche quedan sin luz.

Paréntesis (Águila gritando 3 ayes)

  1. Cae una estrella con las llaves del abismo – Resultado: humareda tremenda; oscuridad total, langostas gigantes, con poder semejante a los escorpiones. Torturan a los que no tienen el sello de Dios por 5 meses. Las langostas torturan con sus escorpiones, tienen coronas de oro, cara de humanos, cabello de mujer, dientes de león, corazas de hierro, alas ruidosas como estruendo de carros de caballo, cola y aguijones como escorpiones, y un rey llamado Abadón o Apolión.
  2. Una voz que venía desde el trono de Dios – Resultado: Se sueltan 4 ángeles que estaban atados a la orilla del río Éufrates, con una enorme caballería, para matar al 33,3% de la humanidad.  Tenían unos caballos muy raros (ver el texto)
  • “El resto de la humanidad, los que no murieron a causa de estas plagas, tampoco se arrepintieron de sus malas acciones ni dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, los cuales no pueden ver ni oír ni caminar. Tampoco se arrepintieron de sus asesinatos ni de sus artes mágicas, inmoralidad sexual y robos” (9. 20-21)

Bueno, sí, vemos cosas terribles. Ya había dicho que yo pienso que muchas de las señales en los cuerpos celestes se vieron durante aquel viernes de Pascua, mientras Jesucristo muere en la cruz del Calvario.

Sí, Sí, pero yo no había dicho que nunca volverían a ocurrir estos fenómenos. Vemos en las primeras 4 trompetas una gran destrucción de la creación (33,3%), y en las trompetas 5 y 6 33,3% de personas muertas. Pero, tal vez esto no sea algo que nos indique que los lectores del Apocalipsis debiéramos estar con una calculadora.

Entiendo que el tema del 33,3% es una especie de figura literaria. Tal vez sumando tantos tercios llegamos de pronto al 666 del capítulo 13, y tantos males tienen que ver con una especie de números múltiplos. También aparecen otros conjuntos de 3 interesantes en el texto.

El mensaje

Sea como sea, aquí, estas trompetas, hoy, Sí, Sí, nos recuerdan que pueden ocurrir aún cosas más terribles que las que están ocurriendo; por ejemplo, el cambio climático, la contaminación de las aguas, el calentamiento global, pestes, hambres, guerras, y otras catástrofes que tal vez hoy aún no conocemos.

Pero esto no debiera intimidarnos a los creyentes en Cristo, y mucho menos nuestra tarea es la de realizar películas y teatros, o tocar trompetas a la madrugada, para meter miedo a la gente. Es posible que cosas terribles pasen en el futuro. Pero también Jesús dijo que su venida sería en medio de la normalidad, cuando haya gente casándose y con grandes banquetes de bodas. También dijo: «Yo estoy con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo»

Creo que el Mensaje del texto del capítulo 9 se enfoca en los peligros de la idolatría.

Stam nos habla mucho de los grandes problemas que tenemos los evangélicos con la idolatría a nuestros templos, a nuestros predicadores favoritos, a nuestras casas, o a lo que sea.

“Dios sabe lo que cada quién ama con todo su corazón y alma y fuerza – eso para esa persona es su dios. Que cada uno de nosotros se examine y, en el silencio de su corazón, descubra cuál es la llama de amor primordialmente, y sobre todo lo demás, arde en su interior” (Stam II: 254)

“Queridos hijos, apártense de los ídolos”

El mensaje de las trompetas nos llama a nosotros a arrepentirnos… de nuestra idolatría.

¿Cuántas veces Dios nos habla fuerte y, con sus trompetas divinas, nos llama a volver a la obediencia, pero resistimos su llamado?

“Cuando nuestro Señor y Maestro, Jesucristo, dijo “arrepiéntanse”, quería decir que la vida entera de los creyentes debe ser una vida de arrepentimiento continuo” Martín Lutero.

Bueno, hasta aquí creo que es suficiente. Les recomiendo leer el tomo II de Juan Stam, del Comentario Bíblico Iberoamericano, págs., 153 a 254. Esta semana nos toca analizar Apocalipsis 10, subrayar, preguntar, y aplicar.

Bendiciones, y ¡hasta la próxima! 

  • Wolfgang A. Streich

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