Sería interesante hacer un estudio de la Biblia desde el punto de vista de la bipolaridad.

Si ustedes me preguntaran qué dos capítulos del Apocalipsis son mis preferidos, sin duda respondería: el 10 y el 22.

Ya les iré mostrando por qué el 10 es uno de mis favoritos. Es un capítulo breve, de 11 versículos; trata de un rollo pequeño y de unos truenos misteriosos. Tal vez muchos estudiosos de escatología no vean nada de maravilloso en este capítulo, pero desde el punto de vista de la comunicación es fabuloso.

Usted seguramente ha leído el capítulo, y subrayó las palabras que tienen que ver con comunicación:

Ver, gritar, rugir, levantar la voz, hablar, oír, escribir, no escribir, jurar, decir, tocar trompeta, anunciar, escuchar, ¿comer un rollo?, ordenar, profetizar.

Solo para ubicarnos, tal vez se recuerdan de la fórmula de Juan que ya había señalado:  4 + 2 + (paréntesis) +1.

En el capítulo 8 vimos 4 trompetas que tenían que ver con catástrofes en la naturaleza. Luego en el capítulo 9 aparecen (+ 2) trompetas con catástrofes sobre la humanidad.

Entonces llegamos al paréntesis en el capítulo 10 y la primera parte del 11 y la séptima trompeta finalmente en 11.15 aparece (+ 1).

Este mismo esquema apareció en los sellos y ahora en las trompetas. O sea, que estamos en el paréntesis de las trompetas.

El librito agridulce (10. 8-11)

Esta visión tiene su paralelismo con visiones de Ezequiel 2 y 3; puede leer usted el texto y verá que usan casi la misma metáfora. Eso de comernos los libros, hay algunos que lo tomamos literalmente. Había veces cuando era bien joven que me quedaba hasta bien tarde leyendo, y quería sí o sí avanzar varios capítulos de algún libro. Tanto en Ezequiel como en Juan, no parece que el tema sea leer por el placer de la lectura, sino que ese “comer”, tenía el propósito de asimilar el mensaje que debían comunicar.

Juan Stam utiliza la figura del librito agridulce; pero usa también la siguiente expresión que me dejó asombrado: “La Palabra de Dios, de acuerdo a este pasaje, es un plato agridulce. Es un mensaje bipolar y paradójico…” (Stam II: 278).

Oh, maravilla de maravillas. No había notado esto anteriormente, pero me parece interesante: La Biblia es un mensaje bipolar y paradójico.

La mayoría de ustedes saben que sufro del Trastorno afectivo bipolar; donde suceden tiempos de mucha felicidad, contrastados con tiempos de mucha angustia y amargura.

Y sí,… En gran parte de la Biblia hay mensajes de anuncio y denuncia; de juicio y al mismo tiempo de esperanza. Me ha pasado que incluso un mismo texto me ha causado mucha preocupación; pero de pronto me produce un gozo desbordante.

No digo que debemos ser ambivalentes al leer la Biblia, pero sí entender esta “bipolaridad” entre mensaje supremamente dulce y al mismo tiempo de suprema amargura.

Vemos algo así cuando Simeón da a María una profecía sobre Jesús (Lucas 2. 33 – 35): “José y María se quedaron maravillados por lo que Simeón decía de Jesús (ver vers. 28-32). Simeón le dio la bendición y dijo a María: Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma”.

Esto es algo muy notable y se repite en muchas partes de la Biblia; La amargura también forma parte del crecimiento en la fe. No digo que debemos ser amargados, ni tampoco que debamos estar tristes y angustiados todo el tiempo. Pero sí, no todo siempre será una “luna de miel”.

Juan Stam lo resume: “Todo evangelio de pura dulzura es un evangelio falso” (II: 302).

Los siete truenos (10. 1-7)

En este breve capítulo, también encontramos un gran misterio. Juan de Patmos escucha 7 truenosy se prepara para escribir el mensaje de los 7 truenos; pero una voz del cielo le dijo: “Guarda en secreto lo que han dicho los 7 truenos y no lo escribas”.

Evidentemente era un mensaje importante, ya que el contexto antes de la séptima trompeta, está relacionado directamente con el fin de los tiempos.

Aquí ya me imagino el esfuerzo que tuvo que hacer Juan para guardar estos mensajes en secreto. Me pasa que cuando tengo una primicia periodística, no puedo quedarme callado hasta verificar todas mis fuentes. Aquí la fuente de Juan era 100% fidedigna, pero se le da la orden de no compartir la noticia.

Hoy en día existen algunos “profetas” que no paran de repetir “profecías” que surgen de su imaginación descontrolada. Me pregunto, ¿Por qué no se callan? … como dijo el rey de España.

Los apóstoles, cuando recibieron la orden de callarse, dijeron “No podemos callar lo que hemos visto y oído”; Pero aquí la orden de callar viene del mismo Dios a Juan.

Creo que debemos pedir sabiduría sobre cuando hablar y cuándo callar; y sobre qué hablar y qué callar.

Reflexión:

Ya voy terminando; sería interesante hacer un estudio de la Biblia desde el punto de vista de la bipolaridad; ¿qué es lo dulce? Y ¿qué es lo amargo? ¿Cómo combinamos ambas características? Y ¿cómo y cuál debe ser mi comunicación cada día? ¿Debo contar todo lo que sé y todo lo que experimento? O ¿hay algo que debiera callar?

El Señor nos de sabiduría para manejar nuestra comunicación de acuerdo a su voluntad. Subraye y realice preguntas al cap. 11. Y ¡hasta la próxima!

  • Wolfgang A. Streich

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