Todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios (Rom 3. 23).

Lo que me preocupa es que la iglesia en los países ricos en general no entiende el Evangelio, o sino se desbordaría con él. ¡Serían la sal de la tierra! ¡Serían la luz del mundo! Desde adentro fluirían ríos de agua viva en lugar de gotas.

He predicado en países del tercer mundo. En aquellos países cuando se entiende el Evangelio, ¡la gente se desborda! ¿Por qué no sucede en Occidente? Porque hemos olvidado el Evangelio o nunca llegamos a entenderlo, y la razón de esto es porque estamos demasiado cómodos y demasiado satisfechos.

Es porque el remedio nunca se aprecia a menos que se conozca la enfermedad. La mayoría de las personas en los países ricos están demasiado cómodas. Confunden un estómago lleno con una buena conciencia. Confunden un buen traje con el manto de la justicia. Confunden un hogar con el hogar de la verdadera iglesia que está compuesta por todos los nacidos dos veces.

Si no conocemos la enfermedad, nunca apreciaremos el remedio y les aseguro que en los países ricos no entendemos completamente la enfermedad. ¿Cuál es la enfermedad? Romanos nos dice: todos hemos pecado y todos estamos cortos de la gloria de Dios.

– Desmon Ford

¿Por qué crees que es difícil alcanzar a las personas en países ricos con el Evangelio? Considere entonces que, cualquiera que sea la razón que usted dé, usted mismo no es necesariamente inmune a ella. Pídale al Señor que envíe su Espíritu para llegar a tu corazón y mostrarte cómo puedes ser más receptivo a su amor y gracia.


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