Vemos una “trinidad” suplantadora y falsa; y esta bestia se disfraza de “cordero”.

Esta parte del Apocalipsis resulta bastante popular entre los evangélicos. Algunos tienen más curiosidad de conocer el significado de la marca y el número de la bestia, que en entender el verdadero significado del Sermón del monte de nuestro Señor Jesucristo.

Como ya lo venía haciendo, vuelvo a recalcar que lo que aquí pretendemos es entender los elementos relacionados con la comunicación y no el significado escatológico propiamente dicho del texto. Juan Stam lo analiza extensamente en el tomo III del Comentario Bíblico Iberoamericano, págs. 235-284.

Yo, (Streich); le puse a esta bestia el nombre de una conocida novela: “La usurpadora”. Usurpar significa: “Apropiarse injustamente del cargo, el título o la identidad de otra persona… Apoderarse injustamente y de forma violenta de una propiedad o de un derecho que pertenece a otra persona” …

  • Tenía dos cuernos como un cordero, pero sonaba como un dragón cuando hablaba.
  • Obraba señales mágicas, deslumbrando a la gente haciendo descender fuego del Cielo.
  • Mandó idolatrar a la bestia que había salido del mar con engaños y amenazas.
  • Impuso una pena de muerte económica a todo el que no adorara a la primera bestia y una marca como señal de sumisión.

Cabe aclarar también que en Ap. 19. 20 se identifica a esta bestia con el nombre del “falso profeta”. (también ver 16.12 y 20.10). Aclaro que para mí, debería ser “la falsa profetiza”, ya que es “la” bestia.

Utilizando esta información, vemos a una “trinidad” suplantadora, falsificando características de la Deidad. Al avanzar vemos que específicamente esta bestia se disfraza de “cordero”, pero investigando su comunicación, enseguida delata que de cordero no tiene nada.

En su intento de suplantar al Mesías, hace milagros y señales, pero a diferencia del Mesías, impone un culto idolátrico a una “imagen” de la primera bestia, con prepotencia, imponiendo, amenazando, con un control totalitario a las personas, a través de un sistema económico opresor, represor, abusador y finalmente asesino.

Aquí vemos una comunicación dominadora iniciando un sistema de gobierno político religioso donde unen su poder el dragón, la otra bestia, y esta (la usurpadora o falsa profeta). El dragón y las bestias se preparan para intentar dominar a la humanidad toda.

La falsa marca

Creería que tanto el dragón como las dos bestias tienen una comunicación bastante similar; pero aquí aparece otra falsificación comunicacional que no habíamos visto antes. “La marca”. Veremos en el capítulo 14 de Apocalipsis que Dios tiene una marca verdadera.

Aunque se han propuesto muchas teorías sobre esta marca falsificada (como por ejemplo el código de barras, la tarjeta de crédito, o el chip, y en los últimos tiempos la vacuna o el 5G), no me detendré mucho en esto. Personalmente creo que es una pérdida de tiempo entrar a discutir con los que ven al 666 en esto, aquello o lo otro.

No descarto que esté en todas partes, pero no en una cosa específica. La suplantadora no es tan tonta, y sabemos que su estrategia tiene que ver con un programa ideológico, político y pseudorreligioso; a nivel global.

Podría ser que alguna de las “identificadas” como marcas sirva como parte del programa de la suplantadora (la falsa profeta); pero ella irá más allá aún. No olvidemos que su comunicación es su principal herramienta intimidadora.

Fijémonos en algunas cosas más

Stam cita a Eugene H. Peterson sobre este tema: “Cuando la marca de la bestia terrestre reemplaza al Shemá en la frente y la mano, la religión se convierte en consumo; las personas llegan a ser parodias crasas del evangelio, comprando todo lo que pueden para demostrar que son bendecidos por Dios, arrodillándose ante todo despliegue de éxito. El comprar y vender la religión es la marca de la bestia” (ver pág. 265) … y continúa;

“Cuando una persona o movimiento es religioso, parece estar en buena relación con lo sobrenatural y nos invita a participar en actos religiosos, bajamos la guardia… Es muy fácil dejarse engañar por líderes religiosos. De hecho, no hay ninguna área de la vida donde el engaño es más frecuente, que en la religión…

¿Cómo protegernos entonces del engaño organizado? Juan responde sin rodeos: ¡Usen sus cabezas! Analicen lo que está pasando en su alrededor. La mayor parte de la religión conspicua que está de moda en cualquier momento se deriva de la bestia… Esta religión no tiene nada que ver con Dios…”

Y Peterson continúa: “Comercializarse es una característica constante de la religión de la bestia terrestre. Nos manipula económicamente, presionándonos a comprar y vender al capricho suyo, con su mercadeo de consejos, consuelos, bendiciones, soluciones, salvación y buen “feely” con buenos sentimientos… La religión se vuelve consumo… El comprar y vender la religión es la marca de la bestia” (ver pág. 268).

Muy interesante; nunca nadie me lo había explicado con tanta claridad…

Y ahora, ¿qué más podemos decir?

Cuidado con la bestia usurpadora, que puede estar muy cerca tuyo y muy cerca mío…

Algunas ideas contundentes de Stam:

  • Los que no se adhieren al culto oficial, estarán estrangulados económica y socialmente. (pág. 264).
  • Con su linda cara de cordero, que disfraza su verdadera naturaleza diabólica, esta falsa profeta, promueve una “teología oficial del estado” que provee “un excelente ministerio de propaganda” para el desgobierno de los poderes del mal. (pág. 238).
  • La retórica de su propaganda, el sensacionalismo de sus milagros, y la voz que salen de su boca; todo es obra del príncipe de la mentira. (pág. 238).
  • Por contraste a esta bestia, falso profeta; somos seguidores de Jesucristo, el Verdadero (Ap. 3.7); el Testigo fiel y veraz y el Amén de Dios (1.5; 3.14). Esto exige también de nosotros veracidad, autenticidad y valiente fidelidad.

En este capítulo Stam realiza un muy interesante análisis de los sistemas de “publicidad y propaganda” desde Hitler y Goebells (de la segunda guerra mundial); pasando por las diferentes guerras del siglo XX, y por qué no del XXI… Toda la publicidad (sí, todo lo que vemos en TV e Internet) está basada en principios diabólicos de Goebells y de la bestia usurpadora.

Terminando, creo que la acción de esta bestia está en lo que menos pensamos; no nos volvamos paranoicos, pero creería que lo más importante es ser fieles administradores de Dios, usando nuestros recursos no en el mercantilismo barato de la bestia; no caigamos en uno de los mensajes sutiles de la bestia, la “teología de la prosperidad”; y tratemos de tener un criterio utilizando el discernimiento espiritual en todo lo que hacemos y en las decisiones que tomamos.

Creería como resumen, que tener la marca de la bestia implica dejar de pensar, comprar sin pensar, comprar sin pensar, comprar sin pensar…

La mentira, el dinero, y los falsos milagros forman la plataforma de dominio mundial de la trinidad diabólica (el dragón, la bestia y la falsa profetiza).

Y finalmente: Gracias a Dios, la marca de la bestia no es la última palabra; le sigue el sello del Cordero (pág. 283).

Bendiciones y ¡hasta la próxima! 

  • Wolfgang A. Streich

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