“Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto iniquidad en Israel” (Números 23.21).

Balaán va a la cima del monte Pisga, desde donde podía ver el campamento de Israel extendido debajo de él. Pero cuando abrió la boca para maldecir al pueblo de Dios, solo salieron hermosas bendiciones.

Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? Se me ha ordenado bendecir y, si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa. »Dios no se ha fijado en la maldad de Jacob ni ha reparado en la violencia de Israel. El Señor su Dios está con ellos; y entre ellos se le aclama como rey. (Números 23. 19-21).

Note que Balaán dice que Dios no puede mentir. Sin embargo, cuando Balaán observa las innumerables tiendas de campaña de los israelitas, dice que al mirar Dios sobre ellas, no ve pecado ni maldad en todo Israel.

Probablemente había más de un millón de personas en la llanura de abajo. Balaán estaba cuidando muchas más de 100,000 tiendas. ¿Balaán estaba mintiendo, o estaba diciendo la verdad?

Cuando sigues y confías en el Rey Jesús, Dios ve el carácter y la vida de Jesús en lugar de los tuyos.

Balaán da la razón por la cual Dios no ve pecado en Israel, porque el grito de un Rey está entre ellos  (Números 23. 21). Balaán no mintió; Él dijo la verdad. Dios no ve pecado en ti porque todo lo que puede escuchar son los gritos victoriosos del Rey Jesús (1 Juan 1. 7).

– Eliezer Gonzalez

Toma un pedazo de papel y haz una lista en la página de palabras que describa cómo te ves a ti mismo. Se muy honesto Ahora, junto a cada una de esas palabras, escribe otra palabra que describa cómo Dios te ve de acuerdo con su Palabra. ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es la mentira? ¿A cuál permitirás para dar forma a tu identidad?


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