Si el Hijo te libera, serás realmente libre (Juan 8. 36).

La libertad es uno de los ideales más buscados en la historia de la humanidad. La búsqueda de la libertad nos ha llevado a las más feroces protestas, luchas, revoluciones, guerras civiles, incluso guerras mundiales. Hoy, en medio de las sociedades libres, muchos continúan luchando por lo que perciben como libertades cada vez mayores.

Pero a medida que se otorgan más libertades, muchos no ven el resultado positivo esperado. La libertad para los niños a menudo los lleva por caminos que eventualmente arruinan sus vidas.

¿Existe la verdadera libertad o es solo una ilusión? ¿Es la libertad otorgada por los sistemas humanos la verdadera libertad?

En cierto sentido, ninguno de nosotros es verdaderamente libre. Todos somos esclavos del pecado hasta que nos encontramos con el Hombre del Calvario. ¿Somos realmente libres? ¿Somos realmente ricos? ¿Somos realmente felices?

Este es el punto donde Pablo redefine la libertad. La Biblia nos dice que espiritualmente hablando nadie es libre. En Romanos 6, Pablo explica que todos somos esclavos. Somos esclavos del pecado o esclavos de la justicia.

Aquellos que son esclavos del pecado no pueden liberarse de él, pero una vez que somos liberados del castigo y el poder del pecado a través de la Cruz, nos convertimos en un tipo diferente de esclavos, y en esa esclavitud, encontramos completa paz y verdadera libertad.

El Hijo de Dios se ató a las cadenas de la humanidad para redimir a los seres humanos. Unidos a  Jesucristo  ya no hay distinción,  ni entre varón o mujer, ni entre judío ni griego, pues unidos a Jesús, todos somos hermanos.

 – Desmond Ford

¿Cómo se ve la libertad en tu vida? ¿De qué te ha liberado Jesús? ¿Eres esclavo del pecado o eres siervo de Jesús?


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